De nuevo he vuelto a caer con
Impress.
Me llega a decir alguien hace unos años que me iban a gustar tanto las uñas artificiales cuando me ponía unas la primera vez, mientras se me caían los lagrimones con el olor a pegamento y se me quedaba alguna torcida porque con tanta lágrima no veía bien que me parece imposible.
El gran acierto de Impress es que son uñas
autoadhesivas y te evitas los peligros del pegamento, que no son pocos, tanto por cómo destrozan las uñas, como porque con mi pulso de robar panderetas puedo acabar con el pegamento hasta en las pestañas o quedarme pegada al teléfono (bueno, creo que eso no se debe al cianocrilato)
Llevan una
resina, lo que facilita mucho la aplicación, ya que se adhiere a la uña de forma homogénea y no quedan burbujas de aire.
Tienen una buena medida, pero lo mejor es que se pueden
limar tanto para acortarlas como para dar otra forma más redondeada.
Se puede aplicar un
esmalte de otro color
encima, si durante la semana larga que duran puestas nos cansamos del diseño.
Son muy
flexibles y se adaptan a la curvatura de la uña.
En cada envase vienen
24 unidades en
12 tamaños distintos para encontrar el tamaño perfecto para cada uña.
El
modo de aplicación es muy fácil:
-elegir el tamaño (no se debe ver nada de nuestra uña ni sobresalir, ya que si no hace presión y es molesto). Sólo hay que irse fijando en los números que vienen en la parte superior para saber el que necesitamos.
-Pasar la toallita que viene para eliminar restos de grasa o suciedad
-despegar el film protector
-presionar con cuidado sobre la uña
Y listo
Para
quitarlo, siempre cojo un palito de naranjo y lo sumerjo en acetona, busco una esquina de la uña y voy haciendo un poco de presión mientras voy añadiendo acetona en la punta para que la acetona disuelva la resina y que levante sin problemas.
9'99€
A la venta en Beautik, algún Bodybell y Juteco, Primor, Druni...