Una que es discreta como un perro con una maceta por peineta no pudo resistirse a este reloj.
Desde hace tiempo siempre me habían llamado la atención los anillos que en realidad son relojes, lo malo es que son analógicos y yo soy de la era digital. Llevo fatal cuando me toca hacer un examen, en cualquier idioma y toca la hora, en ocasiones he tenido qué perguntar : pero, ¿qué hora es esa? La gente no suele sorprenderse, ya saben a qué atenerse en el momento en el que me conocen.
Para las compras soy genial, soy de esas que van a comprar tinta para la impresora, y cuando me preguntan el modelo qué tengo, la respuesta viene a ser algo como :
-Una que imprime, escanea y hace fotocopias...
-Ya , pero ¿qué marca es?
-Una que tiene un leopardo o quizás unas mariposas, es que me duran poco, sabe usted y no me da tiempo a entablar relaciones profundas con ellas, casi prefiero conocerlas poco y que no me duela cuando dejan de funcionar.
- Sí, pero , ¿es una Epson, una HP?
-Mire, lo mejor es que pruebe con las mariposas, que me parece haber visto el nº 21 por un cajón y ahora necesito el 22, de todas formas, ¿con el ticket se cambia?
-Sí, sin problemas
Eso es lo que me tranquiliza, que si lo cambian es porque no sólo me pasa a mí.
Ahora ya sé que busco mariposas azules o verdes, nº 21 y 22
-¿Te puedo ayudar?
-Nada estaba aquí mirando
-Si necesitas algo me lo dices.
-Vale, estamos aquí a ver si me convencen de que no compre
Ahí la cara de la dependienta es un poema, pero cuando empieza a oír:
-Esto no te lo compres porque no lo vas a usar
-Esto?, pero si tienes 10 sombras parecidas
-con sinceridad, ¿a parte de para hacer chuaches la quieres para algo?
Así que al final medio a rastras y con la mirada perdida salgo del Sephora pensando en lo mono que hubieran quedado los chuaches cuando me hubiera escupido en la mano para hacer que el color se viera más intenso.