El Metallic Sky se acaba de convertir en uno de mis esmaltes favoritos y no porque sea azul, que ayuda, sino porque el efecto que deja es de los que me dejan sin habla, aunque más bien fue casi al contrario y en cuanto se secó llamé a mi abuela para contárselo. La mujer ya está acostumbrada a estas cosas y lo ve lo más normal del mundo.
También le enseñé el efecto a mi novio que todo lo que debía pensar era: " ¿Otro esmalte azul? A ver si se le rompe"
Las instrucciones en ocasiones están para algo, pero después de tantos años usando esmaltes tampoco creí que me fueran a descubrir nada nuevo y ahí es donde me había confundido, porque al agitarlo es cuando consigues los efectos más marcados.
En esta ocasión no me limité a poner el imán en una posición y esperar, sino que lo fui moviendo ligeramente y conseguí un efecto diferente.
Como ya no había sol, probé con una lámpara para que se viera el contraste














